dimecres, 20 de gener de 2010

Wole Soyinka: avanç editorial

Wole Soyinka
Dramaturg, novel·lista, assagista i poeta nigerià d'expressió anglesa, va néixer a Abeokuta el 1934 i va ser el primer africà a rebre el Nobel de literatura, l'any 1986. El 1967, a l'inici de la guerra civil al seu país, va ser arrestat i empresonat en règim d'incomunicació durant vint-i-dos mesos. En el transcurs del seu captiveri aconseguí escriure parts de les seves memòries The man died i els poemes que donarien lloc a A shuttle in the crypt, llibre que es publicaria, un cop alliberat, el 1972. Autor d'una poesia que barreja fonts africanes i occidentals, Lanzadera en una cripta és la primera obra lírica de Soyinka que es tradueix a Espanya, i la publicarà Bartleby Editores en traducció castellana de Luis Ingelmo el proper 25 de gener.

Foto Kim Manresa


ENTERRADO VIVO

Dieciséis pasos
por veintitrés. Mantienen
sitiada a la humanidad
y la verdad
tomándose su tiempo para taladrarle la cordura

¡Cismático
amante de Antígona!
¿Lo harás? ¿Desenterrarás
los cadáveres de
antaño? ¿Exhibirás el estiércol del nacimiento de hoy?

Selladlo vivo
en esa misma necrópolis.
Que su amante fantasma
señale la ruta
clásica hacia los Misterios Estigios de los Forasteros.

Comunicado:
Duerme bien, come
bien. Sus doctores no aprecian
daños
los cirujanos plásticos se ocupan de su imagen pública.

¿Confesión
ficción? ¿No es la verdad la esencia
del Arte, y la ficción Arte?
Que se oxide el Arte
ha tenido la gentileza de prestarnos su licencia poética.

De Galileo
esperábamos su demostración –que la edad
o el genio se retractasen– nuestros carniceros
cansados de esperar
dieron la orden: Coged al chivo expiatorio, dejad al sabio.

Los guardias. El lagarto:
a cada momento chirría
una garganta cual hormigonera.
El fango de los cólones
mancha los muros con un estampado de mugre

El morboso:
eufórico por las ejecuciones, sorbe
rapé para sacudirse la cabeza de
los pecados –declaró
la ley– por los que ahorcaban a los de aquella mañana.

El mirón:
calcula su patrullaje taimado
para la hora de sentarse en el trono
creo que se estremece
al oír la queja estreñida de la Musa